El origen de Marewood
El mar empezó su diseño mucho antes que nosotros el nuestro
Cada pieza que creamos nace de un viaje que el océano ha tardado años en escribir
Todo comenzó con un espejo
que no pudimos traernos de vuelta a casa
Estábamos en un mercadillo
de Baleares cuando lo vimos.
Un espejo hecho con maderas recogidas en la playa. Rugoso. Irregular. Perfecto.
Lo sostuvimos e inmediatamente quisimos quedárnoslo.
Pero teníamos un vuelo de regreso a Santander.
Y no cabía en la maleta.
«Podemos hacer uno nosotros. Tenemos el mejor mar del mundo a diez minutos de casa.»
Así que volvimos. Y durante días bajamos a la playa de la Arnia
a recoger madera. Fragmentos erosionados por la sal, el viento
y el tiempo.
Y sin prisa, con nuestras manos,
hicimos un espejo inspirado
en aquel que no pudimos traer.
Lo colgamos en casa.
Y entonces ocurrió algo que
no esperábamos
Todos los que venían a vernos se detenían delante de él. Lo tocaban.
Preguntaban de dónde venía la madera. Querían uno igual.
Pero no había dos iguales.
Esa era la cuestión.
Somos Paloma y Diego
Hemos nacido y crecido en Santander frente al mar. Conocemos lo que el Cantábrico hace con la madera
y el tiempo que necesita. Y sabemos que cuando una
pieza llega a la orilla, no necesita ser mejorada.
Solo necesita ser escuchada.
Eso es MareWood
Recogemos madera marina
en las costas del Cantábrico
y la llevamos a nuestro taller,
donde estudiamos cada pieza
antes de decidir su destino.
La mayoría solo necesita
que la dejemos ser
No diseñamos la madera.
El mar lo hace. Nosotros
preservamos lo que el tiempo
ha esculpido.
Cada pieza es única
porque el mar nunca repite
sus viajes
Cada objeto lleva un
pasaporte digital
las coordenadas exactas donde
fue recogida, la fecha,
la fase lunar, el estado del mar.
Un registro de origen
que convierte cada pieza en
un documento vivo.
En MareWood no adquieres decoración
Adquieres son piezas que el océano
tardó años en moldear
El origen de Marewood
El mar empezó
su diseño mucho antes
que nosotros el nuestro
Cada pieza que creamos nace
de un viaje que el océano ha tardado
años en escribir
Todo comenzó con un espejo
que no pudimos traernos de vuelta a casa
Estábamos en un mercadillo de Baleares cuando lo vimos.
Un espejo hecho con maderas recogidas en la playa. Rugoso. Irregular. Perfecto.
Lo sostuvimos e inmediatamente quisimos quedárnoslo.
Pero teníamos un vuelo de regreso a Santander.
Y no cabía en la maleta.
«Podemos hacer uno nosotros. Tenemos el mejor mar del mundo a diez minutos de casa.»
Así que volvimos.
Y durante días bajamos a la playa de la Arnia a recoger madera. Fragmentos erosionados por la sal, el viento
y el tiempo.
Y sin prisa, con nuestras manos, hicimos un espejo inspirado en aquel que no pudimos traer.
Lo colgamos en casa.
Y entonces ocurrió algo que
no esperábamos
Todos los que venían a vernos se detenían delante de él. Lo tocaban.
Preguntaban de dónde venía la madera. Querían uno igual.
Pero no había dos iguales.
Esa era la cuestión.
Somos Paloma y Diego
Hemos nacido y crecido en Santander frente al mar. Conocemos lo que el Cantábrico hace con la madera
y el tiempo que necesita. Y sabemos que cuando una
pieza llega a la orilla, no necesita ser mejorada.
Solo necesita ser escuchada.
Eso es MareWood
Recogemos madera marina en las costas del Cantábrico y la llevamos a nuestro taller, donde estudiamos cada pieza
antes de decidir su destino.
La mayoría solo necesita
que la dejemos ser
No diseñamos la madera.
El mar lo hace. Nosotros
preservamos lo que el tiempo
ha esculpido.
Cada pieza es única
porque el mar nunca repite sus viajes
Cada objeto lleva un
pasaporte digital
las coordenadas exactas donde fue recogida, la fecha, la fase lunar, el estado del mar.
Un registro de origen
que convierte cada pieza en un documento vivo.
En MareWood no adquieres decoración
Adquieres son piezas que el océano
tardó años en moldear
El origen de Marewood
El mar empezó su diseño mucho antes que nosotros el nuestro
Cada pieza que creamos nace
de un viaje que el océano ha tardado
años en escribir
Todo comenzó con un espejo
que no pudimos traernos de vuelta a casa
Estábamos en un mercadillo
de Baleares cuando lo vimos.
Un espejo hecho con maderas recogidas en la playa. Rugoso. Irregular. Perfecto.
Lo sostuvimos e inmediatamente quisimos quedárnoslo.
Pero teníamos un vuelo de regreso a Santander.
Y no cabía en la maleta.
«Podemos hacer uno nosotros. Tenemos el mejor mar del mundo a diez minutos de casa.»
Así que volvimos. Y durante días bajamos a la playa de la Arnia
a recoger madera. Fragmentos erosionados por la sal, el viento
y el tiempo.
Y sin prisa, con nuestras manos,
hicimos un espejo inspirado
en aquel que no pudimos traer.
Lo colgamos en casa.
Y entonces ocurrió algo que
no esperábamos
Todos los que venían a vernos se detenían delante de él. Lo tocaban.
Preguntaban de dónde venía la madera. Querían uno igual.
Pero no había dos iguales.
Esa era la cuestión.
Somos Paloma y Diego
Hemos nacido y crecido en Santander frente al mar. Conocemos lo que el Cantábrico hace con la madera
y el tiempo que necesita. Y sabemos que cuando una
pieza llega a la orilla, no necesita ser mejorada.
Solo necesita ser escuchada.
Eso es MareWood
Recogemos madera marina
en las costas del Cantábrico
y la llevamos a nuestro taller,
donde estudiamos cada pieza
antes de decidir su destino.
La mayoría solo necesita
que la dejemos ser
No diseñamos la madera.
El mar lo hace. Nosotros
preservamos lo que el tiempo
ha esculpido.
Cada pieza es única
porque el mar nunca repite
sus viajes
Cada objeto lleva un
pasaporte digital
las coordenadas exactas donde
fue recogida, la fecha,
la fase lunar, el estado del mar.
Un registro de origen
que convierte cada pieza en
un documento vivo.
En MareWood no adquieres decoración
Adquieres son piezas que el océano tardó años en moldear
El origen de Marewood
El mar empezó su diseño mucho
antes que nosotros el nuestro
Cada pieza que creamos nace
de un viaje que el océano ha tardado
años en escribir
Todo comenzó con un espejo
que no pudimos traernos de vuelta a casa
Estábamos en un mercadillo
de Baleares cuando lo vimos.
Un espejo hecho con maderas recogidas en la playa. Rugoso. Irregular. Perfecto.
Lo sostuvimos e inmediatamente quisimos quedárnoslo.
Pero teníamos un vuelo de regreso a Santander.
Y no cabía en la maleta.
«Podemos hacer uno nosotros. Tenemos el mejor mar del mundo a diez minutos de casa.»
Así que volvimos. Y durante días bajamos a la playa de la Arnia
a recoger madera. Fragmentos erosionados por la sal, el viento
y el tiempo.
Y sin prisa, con nuestras manos,
hicimos un espejo inspirado
en aquel que no pudimos traer.
Lo colgamos en casa.
Y entonces ocurrió algo que no esperábamos
Todos los que venían a vernos se detenían delante de él. Lo tocaban.
Preguntaban de dónde venía la madera. Querían uno igual.
Pero no había dos iguales.
Esa era la cuestión.
Somos Paloma y Diego
Hemos nacido y crecido en Santander frente al mar. Conocemos lo que el Cantábrico hace con la madera
y el tiempo que necesita. Y sabemos que cuando una
pieza llega a la orilla, no necesita ser mejorada.
Solo necesita ser escuchada.
Eso es MareWood
Recogemos madera marina en las costas del Cantábrico y la llevamos a nuestro taller, donde estudiamos cada pieza antes de decidir su destino.
La mayoría solo necesita
que la dejemos ser
No diseñamos la madera. El mar lo hace. Nosotros preservamos lo que el tiempo ha esculpido.
Cada pieza es única
porque el mar nunca repite sus viajes
Cada objeto lleva un
pasaporte digital
las coordenadas exactas donde fue recogida, la fecha, la fase lunar, el estado
del mar.
Un registro de origen
que convierte cada pieza en un documento vivo.
En MareWood no adquieres decoración
Adquieres son piezas que el océano tardó años en moldear
El origen de Marewood
El mar empezó su diseño mucho antes que nosotros el nuestro
Cada pieza que creamos nace
de un viaje que el océano ha tardado
años en escribir
Todo comenzó con un espejo que no pudimos traernos de vuelta a casa
Estábamos en un mercadillo de Baleares cuando lo vimos. Un espejo hecho con maderas recogidas en la playa. Rugoso. Irregular. Perfecto.
Lo sostuvimos e inmediatamente quisimos quedárnoslo.
Pero teníamos un vuelo de regreso a Santander.
Y no cabía en la maleta.
«Podemos hacer uno nosotros. Tenemos el mejor mar del mundo a diez minutos de casa.»
Así que volvimos. Y durante días bajamos a la playa de la Arnia
a recoger madera. Fragmentos erosionados por la sal, el viento
y el tiempo.
Y sin prisa, con nuestras manos,
hicimos un espejo inspirado
en aquel que no pudimos traer.
Lo colgamos en casa.
Y entonces ocurrió algo que
no esperábamos
Todos los que venían a vernos se detenían delante de él. Lo tocaban.
Preguntaban de dónde venía la madera. Querían uno igual.
Pero no había dos iguales.
Esa era la cuestión.
Somos Paloma y Diego
Hemos nacido y crecido en Santander frente al mar. Conocemos lo que el Cantábrico hace con la madera
y el tiempo que necesita. Y sabemos que cuando una
pieza llega a la orilla, no necesita ser mejorada.
Solo necesita ser escuchada.
Eso es MareWood
Recogemos madera marina
en las costas del Cantábrico
y la llevamos a nuestro taller,
donde estudiamos cada pieza
antes de decidir su destino.
La mayoría solo necesita
que la dejemos ser
No diseñamos la madera.
El mar lo hace. Nosotros
preservamos lo que el tiempo
ha esculpido.
Cada pieza es única
porque el mar nunca repite
sus viajes
Cada objeto lleva un
pasaporte digital
las coordenadas exactas donde
fue recogida, la fecha,
la fase lunar, el estado del mar.
Un registro de origen
que convierte cada pieza en
un documento vivo.
En MareWood no adquieres decoración
Adquieres son piezas que el océano tardó años en moldear